UN PASEO OTOÑAL POR EL MONTE SANTIAGO

Publicado por el 29 septiembre, 2017

UN PASEO OTOÑAL POR EL MONTE SANTIAGO

La provincia de Burgos guarda en su interior tesoros naturales de incomparable belleza. La personalidad de este territorio, su biodiversidad y sus características geológicas son motivos para garantizar su protección bajo modelos de desarrollo sostenible. Es el caso del Monumento Natural Monte Santiago, situado en Las Merindades, al noreste de la provincia, en la zona del Valle de Losa, que supone la frontera con la provincia de Álava. Sus núcleos de población más cercanos son Berberana y la Junta de Villalba de Losa, que atesoran un excelso patrimonio cultural y etnográfico que complementa sus valores naturales.

Hablar del Monumento Natural Monte Santiago, en Las Merindades (Burgos), es hacerlo de uno de los parajes más bellos de la Península, abrigado por un magnífico hayedo que ocupa las zonas altas de forma predominante, al que acompañan otras especies vegetales como la encina, el rebollo, el tejo y las praderas naturales, que confieren gran belleza y frondosidad al espacio.

 

Del mismo modo, es hablar de una formación kárstica que comprende una amplia red de galerías, simas, dolinas, sumideros y surgencias de gran valor. En una de las formaciones más profundas se localiza el espectacular Salto del Nervión, el salto de agua más grande e impresionante de la Península y para muchos, de Europa Occidental. Si el viajero lo visita en la época del deshielo contemplará una estampa irrepetible, en la que el agua cayendo en la pronunciada cavidad sobrecogerá de nuevo sus sentidos, que ya lo estaban tras rendirse al paisaje.

Durante un paseo por este Monumento Natural, si es tranquilo y sosegado, se pueden encontrar multitud de especies animales. En sus diversos hábitats –roquedos, bosques, grutas o charcas- se encuentran muchos de anfibios, aves como el buitre leonado, el águila real, el águila culebrera, el halcón peregrino o alimoche, en consonancia con mamíferos como el lobo, el corzo, el jabalí, la ardilla, la nutria y el gato montés.

El lobo, particularmente, ha tenido protagonismo en la zona a raíz de su convivencia con la ganadería, principal actividad económica de la zona, que veía mermados sus rebaños a causa de la presencia de estos ejemplares. Para contener estas pérdidas de ganado, los vecinos de la época construyeron loberas, trampas en forma de embudos construidos con muros de piedra en los que los ojeadores acorralaban y daban muerte a los lobos. La famosa Lobera de Monte Santiago, que se conserva y puede visitarse, fue una de las pocas que se construyó con dos fosos, de manera que desde el tramo final de uno a otro, el lobo se precipitaba al vacío. Se trata de la mayor lobera de la Península Ibérica.

 

El turismo activo también encuentra infinidad de posibilidades en Monte Santiago. De la mano de 12 rutas tipificadas como senderos de pequeño recorrido (PR), el viajero podrá recorrer 40’7 kilómetros que le descubrirán todos los entresijos de este Monumento Natural. Además, la combinación de dichos senderos da lugar a cuatro itinerarios circulares temáticos, que ponen de manifiestos los principales valores naturales y culturales del paraje, como sus ecosistemas o el relieve kárstico.

En el apartado cultural, la visita a Monte Santiago encuentra importantes argumentos. Aunque la arquitectura tradicional de estos pueblos –religiosa y popular- está muy modificada por el paso de los años, se pueden encontrar elementos constructivos muy interesantes y edificios que conservan la grandeza que tiempo atrás caracterizó a esta comarca.

 

Para descubrir este patrimonio es aconsejable desplazarse a núcleos como Múrita, Zaballa y Mijala. Mención especial acapara Valpuesta, pedanía de Berberana algo alejada de Monte Santiago, que desempeñó un papel fundamental en la Reconquista y la fundación del Reino de Castilla.

Todo un compendio de razones para vivir esta joya natural en primera persona, para entregarse a sus bondades y para dejarse sorprender por la provincia de Burgos, ese trozo de paraíso al que siempre se debe volver.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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