
Orígenes y leyendas
¿Por qué 18 hoyos? Porque sí, básicamente. En el siglo XVIII, el campo de St Andrews (Escocia) tenía 22 hoyos. Luego unieron algunos y quedaron 18. Los demás campos copiaron y se quedó como estándar. No hay ninguna razón mística, aunque hay una leyenda muy bonita que dice que 18 son los tragos que cabían en una botella de whisky, un trago por hoyo. Es un mito, pero queda genial.
¿Por qué se llama «golf»? Hay una historia muy repetida de que viene de «Gentlemen Only, Ladies Forbidden». Es falso. Viene probablemente del escocés antiguo «goulf» o del neerlandés «kolf», que significa palo o bastón.
Hubo una prohibición real. En 1457, el rey de Escocia prohibió el golf porque la gente jugaba tanto que descuidaba el entrenamiento militar con arco. Hubo que esperar décadas para que se levantara la prohibición.
Palabras raras y sus orígenes

- Birdie (un golpe bajo par): viene de que en 1899, en Estados Unidos, un jugador dio un golpe excelente y dijo «that was a bird of a shot». «Bird» era como decir «una maravilla». Después vinieron el eagle (águila, dos bajo par) y el albatross (tres bajo par).
- Caddie: viene del francés «cadet», porque María Estuardo, reina de Escocia, tenía cadetes militares que le llevaban los palos cuando jugaba.
- Fore!: el grito de aviso cuando la bola va hacia alguien. Se cree que viene de «before» (antes), o de la artillería, donde avisaban a los soldados de delante para que se agacharan.
- Bogey: antes significaba «par». Luego pasó a ser un golpe sobre par. Parece que viene de una canción popular y de un tal «Mr. Bogey», un personaje imaginario contra el que se jugaba.
Reglas y costumbres curiosas
Máximo 14 palos. Más, y hay penalización. Hubo casos famosos: en el Open Británico de 2001, Ian Woosnam, que iba líder, descubrió en el hoyo 2 que llevaba 15 palos por un despiste de su caddie. Le cayeron dos golpes de penalización y se le fue la opción de ganar.
La bola se juega como se encuentra. Si cae en un charco, en una huella o detrás de un árbol, te aguantas. Esa es la esencia: «juega la bola donde esté, juega el campo como lo encuentres».
No puedes tocar la arena con el palo antes de pegar desde un búnker. Si lo haces, golpes de penalización (aunque las reglas se han relajado un poco en esto).
La bola se pierde a los 3 minutos. Ese es el tiempo para buscarla. Pasado eso, se da por perdida y toca volver a pegar con penalización.

La etiqueta importa muchísimo. Se arregla el pitch mark (la marca de la bola en el green), se alisa la arena del búnker, se coloca el chuleta (el trozo de césped levantado) y no se habla ni se mueve nadie cuando otro está pegando.
Se dice «ya» o «buen golpe» aunque por dentro estés rabiando. El golf es un deporte de caballeros: el jugador se cobra sus propias penalizaciones. Nadie vigila. Bobby Jones, leyenda del golf, se penalizó él mismo por mover su bola un milímetro en el Abierto de EE. UU. de 1925. Nadie lo vio. Cuando le elogiaron por su honestidad, contestó algo así como: «Es como alabar a alguien por no robar un banco».
Datos rarísimos
Un golfista en la Luna. En 1971, Alan Shepard, astronauta del Apollo 14, llevó una cabeza de palo del hierro 6 escondida y pegó un par de bolas en la Luna. Dijo que la bola llegó «kilómetros y kilómetros» (en realidad fueron unos cientos de metros, pero el chiste quedó). Con la poca gravedad, fue lejísimos.
Una bola de golf tiene unos 300-500 hoyuelos. Normalmente, entre 336 y 392. Esos hoyuelos hacen que vuele casi el doble de lejos que una bola lisa. Fue un descubrimiento casual: notaron que las bolas viejas y rayadas volaban mejor que las nuevas y lisas.

Un hoyo en uno es rarísimo. Para un aficionado, la probabilidad es de aproximadamente 1 entre 12.500. Para un profesional, ronda 1 entre 3.000. Aun así, en el golf hay una costumbre divertida: quien hace un hoyo en uno suele invitar a todo el bar a una ronda. Hay gente que contrata un seguro específico por si le ocurre.
El golf más largo de la historia: en 1971, un tal Michael Austin metió un hoyo de unos 120 metros en un solo golpe. Pero hay una cifra más alucinante: un golpe récord de 515 yardas (casi 470 metros) con una bola de golf, aprovechando la altura, el viento y la superficie. No hace falta explicar que fue más una proeza física que de juego normal.
