JON RAHM ROMPE CON LA LIGA SAUDÍ DE GOLF


Por Pedro GONZÁLEZ


El mejor golfista español desde Seve Ballesteros, el vizcaíno Jon Rahm, no ha comparecido en el Club de Campo de Madrid para disputar el Open de España, una competición muy querida por él y que ya ha ganado en dos ocasiones. La causa aducida para su baja ha sido el inminente nacimiento de su hija, la cuarta en la línea de sucesión del deportista de Barrika. Sin embargo, es más que probable que Rahm no haya querido tampoco tener que dar demasiadas explicaciones a su ruptura con LIV Golf, la Liga saudí, ganada por el español en los tres años que la ha disputado, 2024, 2025 y 2026.


El anuncio formal no lo hizo el golfista sino su abogado norteamericano, John Beck, del bufete Dentons US LLP, con motivo de la audiencia correspondiente al proceso de reestructuración de la Liga Saudí, conforme a la Ley de Quiebras de Estados Unidos, instancia escogida por la propia competición saudí. Según Beck, “el señor Rahm, tras examinar de forma independiente las condiciones propuestas que le ha hecho LIV 2.0, [la nueva competición reestructurada], ha determinado que le resultan inaceptables”.


El Fondo de Inversión Pública Saudí (PIF) decidió su salida de la competición antes del pasado verano, tras haber aportado 5.000 millones de dólares y estimar que los objetivos esperados, tanto en cuanto a la repercusión mediática como en lo que respecta a los ingresos derivados de afluencias de aficionados, que se esperaban masivas, no habían sido alcanzados. Al mismo tiempo, el agravamiento de la situación de guerra no declarada en Oriente Medio, pero con graves repercusiones en el Reino del Desierto, aconsejaron la salida inmediata del LIV Golf, lo que llevó a la cúpula se ésta a declararse en bancarrota el pasado septiembre, acogiéndose al capítulo 11 de la Ley de Bancarrota de Estados Unidos. Una vía que permitía una reestructuración jurídica supervisada, en vez de la liquidación inmediata de la sociedad y la paralización completa consiguiente de todas sus actividades deportivas y comerciales.


Aunque aún quedan flecos por determinar de cara a la celebración o no la próxima temporada de ese LIV 2.0, lo cierto es que la práctica totalidad de sus estrellas habían comenzado a explorar otros caminos para sus carreras profesionales en cuanto comprobaron la certeza de lo que eran rumores cada vez más insistentes. Y, en tanto que era su mayor estrella, la renuncia de Jon Rahm a continuar en la competición saudí rompe muchas de las expectativas sobre la viabilidad de la misma. La fortísima rebaja de los ingresos que estaban proponiendo a los golfistas eliminaban el principal atractivo para permanecer. En el caso de Rahm, y según el Financial Times, a Rahm se le adeudan más de 100 millones de dólares, de los que 7,4 millones corresponderían al tercer trimestre de este mismo año, cuando el PIF decidió salirse y LIV Golf se vio privado de su aportación económica fundamental.


En todo caso, el golfista español quiere alcanzar cuanto antes una solución negociada, que debería estar pactada antes de mediados de este mes de octubre, y que sería sometida a la supervisión y aprobación judicial en una vista fijada ya para el 5 de noviembre.
Rahm necesita cuanto antes cerrar definitivamente su etapa saudí antes de decidir su nueva hoja de rota deportiva. Como miembro del DP World Tour, podrá participar ya en los torneos de ese circuito, pero no podrá hacerlo en el PGA Tour, del que Rahm salió con estrépito. Desde luego, sus dirigentes norteamericanos no le recibirán con la alfombra roja, a tenor de lo que ya han hecho con otros “hijos pródigos” con grandes títulos en su haber, como Brooks Koepka y Patrick Reed. Además de abonar una cuantiosa multa, disfrazada de donación, les dejan fuera por un tiempo determinado de gran parte de los beneficios destinados a los jugadores. Jon Rahm no es un cualquiera, puesto que ha ocupado ya la cima como mejor jugador del mundo. Sin embargo, también la PGA ha demostrado que puede someter a los mejores campeones y seguir ostentando su primacía en el golf mundial.


La realidad es que LIV Golf nació para hacerle frente y discutir a la Asociación Profesional americana su aplastante hegemonía. Para ello arrebató a su circuito, además de a Rahm, a varios de los campeones más laureados del mundo. Cuatro años y 5.000 millones de dólares después, la PGA le ha ganado por fuera de combate a su challenger saudí.

Fuente: Publicado originalmente en Atalayar (www.atalayar.com)