
El único rival que tuvo Cameron en este torneo… fue él mismo.
Se puso una penalización de un golpe en el hoyo 2 (un par 4) porque la bola se movió en la calle. Aun así, salvó el par sin problema.
Y es que fue una semana así: muy sólido, sin fallos y prácticamente imparable. Lideró el Cadillac Championship de principio a fin y cerró con una vuelta de 68 golpes (-4) para acabar con -19 en total, sacándole seis golpes nada menos que al número 1 del mundo, Scottie Scheffler.
“Cuando el campo está difícil y las condiciones son complicadas, a mí eso me ayuda mentalmente”, comentó Young.
Con Donald Trump presente viendo gran parte de la ronda en el Trump National Doral, Young se llevó 3,6 millones de dólares, el segundo mayor premio de su carrera. Este mismo año ya había ganado 4,5 millones tras llevarse THE PLAYERS.

Trump llegó al campo al mediodía con varios familiares, incluida su nieta Kai, que jugará en la Universidad de Miami. Estuvo allí hasta el final y hasta se levantó a aplaudir cuando Young llegaba al hoyo 18, mientras algunos aficionados pudieron acercarse para ver los últimos putts.
El día no empezó fácil: por la mañana cayó bastante lluvia, lo que retrasó la salida dos horas. Pero eso suavizó mucho el campo, y el famoso Blue Monster fue bastante menos “monstruo” de lo habitual.
De hecho, los resultados lo reflejan: mientras que en los primeros días las vueltas medias estaban sobre el par (entre 71 y 71,6), el domingo bajaron a 69. Incluso el hoyo 18, que suele ser durísimo, dio más opciones: hubo más birdies ese día que en las tres primeras rondas juntas.
Scottie Scheffler volvió a finalizar segundo por tercera vez seguida. Primero perdió por un golpe con Rory McIlroy en el Masters y luego cayó en un desempate ante Matt Fitzpatrick en Hilton Head. Pero esta vez fue diferente: no estuvo realmente cerca. Y es que Cameron Young estuvo a otro nivel. Ni siquiera el número 1 del mundo tuvo opciones reales el domingo.

Young, además, demostró mucha honestidad al ponerse él mismo una penalización en el hoyo 2, cuando la bola se movió al prepararse para golpear. Dijo que no dudó ni un segundo en hacerlo: “Te duele verlo, pero se movió. Es parte del golf. Nadie me va a penalizar, salvo yo mismo”.
Por detrás, Ben Griffin acabó tercero con -12. Y en el cuarto puesto, empatados con -11, terminaron Si Woo Kim, Sepp Straka y Adam Scott.

Precisamente Scott hizo un gran fin de semana con vueltas de 66 y 64, y todo apunta a que eso le asegura un sitio en el US Open. Sería además su major número 100 consecutivo, siempre que también juegue el PGA Championship este mes.
El propio Scott lo tiene claro: “Para ganar un grande tengo que jugar bien los cuatro días, no solo remontar el fin de semana. Pero siento que mi juego está ahí, estoy haciendo lo necesario para estar peleando arriba”.
