
Todo lo que hay que saber del US Open
Historia
La historia del US Open arranca en 1895, en el campo de nueve hoyos del Newport Golf Club, en Rhode Island. Solo diez profesionales y un amateur disputaron 36 hoyos, y el vencedor fue una sorpresa total: Horace Rawlins, un joven profesional inglés de apenas 21 años, que se llevó 150 dólares y una medalla de oro.
Vamos, que empezó siendo un torneo pequeñito, casi de barrio, y hoy es uno de los cuatro torneos más importantes del mundo (los llamados Majors).
El torneo solo dejó de celebrarse en 1917 y 1918 por la Primera Guerra Mundial, entre 1942 y 1945 por la Segunda Guerra Mundial, y en 2020 por la pandemia del COVID-19. O sea, lleva más de 130 años aguantando prácticamente todo.

Qué lo hace diferente (y temido)
El US Open no es solo otro torneo de golf. Es el más difícil de todos, y eso no es casualidad.
La USGA lo prepara con la intención de «identificar al mejor jugador», lo que significa que se convierte en una prueba intencionalmente cruel. La organización parte de una premisa sencilla: si terminas en par, has jugado bien.
¿Cómo lo consiguen tantas dificultades?
Muy sencillo. Fairways estrechísimos: un buen golpe puede acabar en el rough de todos modos.
Roughs altísimos: cuando la bola se mete en la hierba alta, casi puedes despedirte del hoyo.
Greens rapidísimos: los greens (zonas de putting) son como espejos de mármol. Un putt mal calibrado y la bola se va al otro lado.
En resumen: es el examen más duro del golf profesional.

La anécdota que lo cambió todo
El gran impulso de popularidad llegó en 1913, cuando el amateur Francis Ouimet, con solo 20 años, asombró al mundo derrotando en un desempate a las leyendas británicas Harry Vardon y Ted Ray.
Imagina un chaval desconocido ganando a los dos mejores del mundo. Fue el momento que convirtió el golf en un deporte popular en Estados Unidos.
Los campos más legendarios
A diferencia del Masters de Augusta (que siempre se juega en el mismo campo), el US Open va rotando por los campos más difíciles de Estados Unidos.
El más mítico de todos es Oakmont, en Pensilvania. Conocido por tener los greens más rápidos del mundo, Oakmont ha sido escenario de nueve ediciones del US Open. En este campo, cada putt es una prueba de nervios y precisión quirúrgica.
Otro clásico es Pebble Beach, en California, con sus hoyos junto al océano Pacífico, que es posiblemente el campo más bonito del mundo.

Los grandes leyendas del torneo
Solo cuatro jugadores han ganado el US Open en cuatro ocasiones: Willie Anderson (1901, 1903, 1904 y 1905), Bobby Jones (1923, 1926, 1929 y 1930), Ben Hogan (1948, 1950, 1951 y 1953) y Jack Nicklaus (1962, 1967, 1972 y 1980)
Algunos nombres que han marcado épocas:
Jack Nicklaus — El «Oso de Oro», posiblemente el mejor de la historia. Cuatro US Opens.
Tiger Woods — Su mayor margen de victoria fue de 15 golpes, en el año 2000. Un récord que sigue en pie. También ganó uno de los más épicos en 2008, jugando con una pierna rota en un desempate a 19 hoyos.
Rory McIlroy — El menor número de golpes en 72 hoyos es 268, de Rory McIlroy en 2011. Una actuación histórica.
Jon Rahm — Solo un español, Jon Rahm en 2021, ha logrado conquistar este abierto estadounidense en toda la historia del torneo. Un orgullo enorme para el golf español.
Hale Irwin — Con 45 años y 15 días, se convirtió en el ganador de mayor edad del US Open, en 1990.
John McDermott — El primer campeón nacido en Estados Unidos, con apenas 19 años y 10 meses, aún ostenta el récord como el ganador más joven en la historia del US Open.

Momentos de pura locura
«La Masacre de Winged Foot» (1974): En 1974, Winged Foot fue apodado así debido a la dificultad del campo. Solo un jugador, Hale Irwin, terminó con una puntuación por debajo del par. El campo era tan brutal que casi nadie lo pudo domar.
El primero en televisión: En 1954, el US Open fue el primer torneo de golf en ser transmitido por televisión en vivo. Este hito transformó el deporte, llevándolo a una audiencia más amplia y estableciendo el golf como un espectáculo mundial.
Campos públicos: En 2002, el torneo se disputó por primera vez en un campo municipal, el Black Course de Bethpage State Park en Nueva York. Fue un gesto simbólico enorme: el torneo más difícil del mundo, en un campo al que cualquiera podía ir a jugar pagando una cuota normal.
Lo que pasó en la última edición (2025)
La edición de 2025 se jugó en Oakmont y fue de película. J.J. Spaun, de 34 años, ganó con una tarjeta de 279 golpes (-1) y superó por dos impactos al escocés Robert MacIntyre.
Lo que hizo especial su victoria fue la remontada: comenzó el día final cometiendo cinco bogeys en los primeros seis hoyos, y parecía que su sueño se desvanecía. Pero logró birdies en el 12, 14 y 17, y el momento cumbre llegó en el hoyo 18, donde ejecutó un birdie monumental desde más de 64 pies. Ese putt levantó al público de sus asientos.
Fue el único jugador del torneo que terminó bajo par en cuatro días en Oakmont. Eso dice todo sobre lo difícil que estaba el campo.

Y la historia de Spaun tiene una dimensión extra: diagnosticado con diabetes tipo 1 hace una década, su carrera ha estado marcada por altibajos, lesiones y años de esfuerzo constante. Su único triunfo previo en el PGA Tour databa de 2022. Con este título se llevó 4,3 millones de dólares y quedó clasificado automáticamente para todos los majors durante cinco años.
Curiosidades
La bolsa de premios es de las más altos del golf. El PGA Championship 2025 repartió 19 millones de dólares, con 3,42 millones para el campeón. El US Open mueve cifras parecidas.
Clasificarse es una odisea. Hay rondas clasificatorias en todo el mundo, incluyendo el famoso «Día más largo del Golf», donde los jugadores disputan 36 hoyos en un solo día en diferentes sedes para conseguir su plaza.
Los playoffs dramáticos: durante décadas, si había empate al terminar las 72 hoyos, se jugaba otro recorrido completo de 18 hoyos al día siguiente. Desde 2018 se resuelve en dos hoyos extra.
El campo más difícil del mundo: el US Open ha tenido ediciones en que la puntuación ganadora fue sobre par. O sea, que el mejor jugador del planeta esa semana terminó peor que el par del campo. Eso no pasa en ningún otro torneo importante.

En resumen: el US Open es el más cruel, el más exigente y probablemente el más dramático de los cuatro grandes del golf. Si solo vas a ver un torneo de golf a laño. Este es.
