
El Abierto de Estados Unidos de 2026 será una cita muy especial para el australiano Adam Scott. En Shinnecock Hills, en Nueva York, alcanzará una cifra histórica al disputar su major número 100 de forma consecutiva, una muestra de su extraordinaria regularidad y longevidad en la élite del golf mundial.
La impresionante racha de Scott comenzó en 2001, cuando participó en el Open Championship disputado en Royal Lytham & St Annes. Ese mismo año, , se convertirá en apenas el segundo jugador en la historia en alcanzar los 100 majors seguidos, un logro que anteriormente solo había conseguido Jack Nicklaus.
A lo largo de estas dos décadas y media, Scott ha firmado algunos de los momentos más destacados de su carrera. El más importante llegó en 2013, cuando conquistó el Masters de Augusta. Un año después alcanzó otro hito al convertirse en número uno del mundo, superando a Tiger Woods en la clasificación mundial.
El australiano conoce muy bien Shinnecock Hills, tanto por competiciones oficiales como por rondas privadas. De hecho, en 2013 llegó a firmar una espectacular vuelta de 63 golpes desde los tees de campeonato, un registro que durante un tiempo fue considerado récord del campo.

Scott atribuye esta increíble racha a su capacidad para mantenerse sano y competitivo a lo largo de los años.
«Creo que he hecho un buen trabajo cuidando mi físico y manteniéndome fuerte para seguir compitiendo al máximo nivel. Lo más importante para mí ha sido seguir disfrutando del juego y afrontarlo con la misma ilusión que cuando era un niño», explica.
El australiano también reconoce que la experiencia juega un papel fundamental en los momentos decisivos de los grandes torneos.
«Cuando llega el final de una competición o aparecen condiciones complicadas, la experiencia ayuda mucho. Estoy orgulloso de haber podido estar presente en todos estos majors. Seguramente también ha habido algo de suerte, pero he tenido a mi alrededor grandes profesionales que me han ayudado a mantenerme sano y prácticamente libre de lesiones.»

«He tenido la suerte de formar parte de la familia Rolex durante 25 años. Con el paso del tiempo he comprendido mejor todo lo que representa la marca dentro y fuera del golf. Pensar que apostaron por un joven australiano de 21 años que apenas estaba comenzando en el circuito es algo realmente increíble.»
