CURIOSIDADES DEL GOLF ( PARTE II)

Datos rarísimos

Un golfista en la Luna. En 1971, Alan Shepard, astronauta del Apollo 14, llevó una cabeza de palo del hierro 6 escondida y pegó un par de bolas en la Luna. Dijo que la bola llegó «kilómetros y kilómetros» (en realidad fueron unos cientos de metros, pero el chiste quedó). Con la poca gravedad, fue lejísimos.

Una bola de golf tiene unos 300-500 hoyuelos. Normalmente, entre 336 y 392. Esos hoyuelos hacen que vuele casi el doble de lejos que una bola lisa. Fue un descubrimiento casual: notaron que las bolas viejas y rayadas volaban mejor que las nuevas y lisas.

Un hoyo en uno es rarísimo. Para un aficionado, la probabilidad es de aproximadamente 1 entre 12.500. Para un profesional, ronda 1 entre 3.000. Aun así, en el golf hay una costumbre divertida: quien hace un hoyo en uno suele invitar a todo el bar a una ronda. Hay gente que contrata un seguro específico por si le ocurre.

El golf más largo de la historia: en 1971, un tal Michael Austin metió un hoyo de unos 120 metros en un solo golpe. Pero hay una cifra más alucinante: un golpe récord de 515 yardas (casi 470 metros) con una bola de golf, aprovechando la altura, el viento y la superficie. No hace falta explicar que fue más una proeza física que de juego normal.

Torneos y leyendas

El Open Británico es el torneo más antiguo del mundo (1860). El trofeo, la famosa Jarra de Clarete, es muy simbólico: los ganadores no se la quedan para siempre, solo un año.

El Masters de Augusta tiene sus rarezas: el ganador recibe la chaqueta verde (que no puede sacar del club salvo el primer año), y toda la comida del club es barata a propósito. El famoso sándwich de pimiento y queso cuesta apenas un par de dólares. Además, no hay publicidad agresiva en el campo.

Tiger Woods ganó el Masters de 1997 con 21 años y 12 golpes de ventaja. Fue una barbaridad que cambió el golf para siempre.

Seve Ballesteros, nuestro gran orgullo, era famoso por salir de los líos más imposibles: pegaba desde aparcamientos, caminos de grava y hasta de debajo de coches. En 1979 ganó el Open Británico y la prensa lo apodó «el rey del aparcamiento» porque en un hoyo clave la bola terminó junto a un parking de coches y aun así hizo birdie. Su imaginación en el juego corto sigue siendo leyenda.

Cositas finales

Hay personas que juegan con solo un palo por reto.

El golf es el único deporte en el que la bola se juega tal y como cae y a la vez el campo es distinto cada día por el viento, la humedad y la posición de las banderas.

Existe el footgolf, el disc golf y el minigolf. Y también el speedgolf: correr y jugar a la vez, contando golpes y tiempo.

En muchos clubes antiguos están prohibidos los móviles y los vaqueros.