
La edición del Masters 2026 está a punto de celebrarse, pero hay una serie de dudas de los principales candidatos a la victoria que flotan en el ambiente. ¿En qué necesitan trabajar estos jugadores antes de Augusta?
El putt de Tommy Fleetwood

Si quiere ganar su primer grande, hay algo claro: Tommy Fleetwood tiene que mejorar bastante con el putt en Augusta National si quiere ponerse la chaqueta verde.
Lo curioso es que el putt siempre ha sido uno de sus puntos fuertes, pero esta temporada no le está funcionando nada bien. Ahora mismo está bastante abajo en las estadísticas (puesto 122), cuando en los últimos años solía estar entre los mejores.
Al principio podía parecer que el problema era la hierba Poa annua de la costa oeste, que suele ser complicada. Pero los números dicen lo contrario: en torneos como Pebble Beach o Los Ángeles fue justo donde mejor le fue con el putt.
Donde realmente ha tenido problemas ha sido en Florida, en campos como Bay Hill o TPC Sawgrass, donde ha perdido bastante terreno respecto a sus rivales.
La capacidad de reacción de Ludvig Åberg

La gran duda ahora es cómo va a reaccionar Ludvig Åberg después de su mal papel en THE PLAYERS. La prueba importante será el Masters de la próxima semana, un torneo en el que ya ha estado muy cerca de ganar en sus dos participaciones. Pero antes tiene la oportunidad de pasar página en San Antonio.
A Åberg le gusta jugar justo antes de los grandes torneos. Lo ha hecho los dos últimos años antes de Augusta, aunque lo que haga en Texas no siempre marca lo que viene después. Hace dos años quedó 14º y luego fue segundo en el Masters. El año pasado ni siquiera pasó el corte en San Antonio, pero en Augusta peleó hasta el último hoyo.
Así que, más que su nivel de juego, todo apunta a que este inicio de temporada depende sobre todo de cómo esté de cabeza.
El driver de Jordan Spieth

¿Está Jordan Spieth jugando lo bastante bien como para competir en Augusta? Pues parece que sí… casi siempre. Es de esos jugadores que llegan al Masters sin importar mucho cómo vengan y aun así pueden pelear por ganar.
Pero si de verdad quiere dar el salto, hay algo que tiene que mejorar: el drive.
Ahora mismo está rindiendo bien en casi todo, menos en el golpe de salida. Y eso es clave. Por eso este año ha tenido momentos muy buenos, pero luego no ha logrado mantenerlos.
Al final, cuando el driver no es fiable, pasa eso: haces cosas muy buenas, pero luego pierdes terreno enseguida.
La última opción para Fowler y Finau

A Rickie Fowler y Tony Finau solo les queda una forma de meterse en el Masters: ganar el Valero Texas Open.
Ninguno de los dos tiene invitación, así que no hay otra. O ganan… o se quedan fuera.
Los dos lo intentaron la semana pasada en Houston. Fowler ni siquiera pasó el corte, algo que no le había pasado en toda la temporada. Finau sí llegó al fin de semana, pero estuvo bastante discreto y acabó en el puesto 39.
Ahora, Finau quiere meterse en el Masters por noveno año seguido, mientras que Fowler intenta no perderse el torneo otra vez, ya que solo ha jugado uno de los últimos seis.

De los dos, Fowler es el que mejor ha jugado esta temporada. Ya suma cuatro top 20 y, sobre todo, ha empezado muy bien varios torneos: en tres ocasiones llegó al fin de semana metido en el top 10. Eso demuestra que está jugando bien, pero le falta aguantar el nivel los cuatro días y rematar con un gran resultado.
Finau, en cambio, no termina de arrancar. Lleva más de un año sin meterse en un top 10 y ha caído hasta el puesto 107 del ranking mundial, quedándose fuera de los puestos que dan acceso directo a los majors, incluido el Masters.
Además, su historial en el Valero Texas Open tampoco es gran cosa. Fue tercero en 2017, pero en el resto de veces ni siquiera ha logrado meterse entre los 25 primeros.
La salud de Collin Morikawa

La baja de última hora de Collin Morikawa complica bastante el torneo de esta semana. Se esperaba que volviera a jugar después de retirarse en THE PLAYERS por unos espasmos en la espalda, pero al final también se ha caído del Valero Texas Open.
La idea en San Antonio era sencilla: volver a coger ritmo después de tres semanas parado y, sobre todo, no hacerse daño. Ahora todo eso lo tendrá que intentar directamente en Augusta, que es un escenario mucho más exigente y con más presión.
Además, el hecho de que siga con molestias tres semanas después no pinta demasiado bien de cara a su recuperación.
La lesión llegó en un mal momento. Le dio el espasmo mientras practicaba un swing en el tee del hoyo 11 en TPC Sawgrass. Él mismo dijo que ya le había pasado antes y que sabía que no podía seguir jugando así. Eso sí, también da a entender que sabe cómo manejarlo para poder volver a competir.
