
Ya estamos en Halloween y toca hacer un bizcocho de calabaza, ideal para estas fiestas. Es jugoso, esponjoso y muy rico.
Por eso, cuando llega el otoño y las calabazas empiezan a aparecer en los mercados, siempre pasa lo mismo: compramos una enorme, la cocinamos para un puré y nos quedamos con medio kilo sin saber qué hacer con ella. Pues tengo la solución: ¡haz un bizcocho!.
Sí, ya sé lo que estás pensando. «¿Calabaza en un postre? ….No sé yo». Pero confía, que esto es como lo de la zanahoria en la tarta: no sabe a verdura, sabe a gloria. La calabaza aporta una dulzura suave y, sobre todo, una jugosidad que hace que el bizcocho se mantenga tierno durante días (si es que dura tantos días en tu casa, que lo dudo).
Una de las ventajas de esta receta, es que no requiere cocer ni asar la calabaza previamente, ya que se añade rallada o triturada en crudo..

Por qué funciona tan bien
La calabaza es, básicamente, agua y azúcares naturales. Al hornearse, deja la miga húmeda y esponjosa. Además, le da ese color anaranjado tan bonito que ya apetece solo con mirarlo.
Y lo mejor es que es facilísimo. No necesitas batidora eléctrica ni ser un crack de la repostería. Con un bol, unas varillas y un poco de ganas te sale.
Ingredientes:
- 350 g de calabaza pelada,
- 125 g de yogur natural,
- 125 g de mantequilla derretida,
- 3 huevos,
- 175 g de azúcar moreno,
- 200 g de harina de repostería
- , 50 g de maicena,
- 15 g de levadura en polvo,
- 3 g de canela
- un poco de esencia de vainilla

Cómo se hace, sin complicaciones
Bate los huevos con el azúcar hasta que estén esponjosos, añade la mantequilla y la mezcla de calabaza con el yogur. Incorpora los ingredientes secos tamizados con movimientos envolventes. Hornearlo a 180ºC durante unos 55 -60 minutos, y ….¡Ya está!
