
Decir que no hay otro lugar en el mundo donde Derek Sanders preferiría estar esta semana que en Endicott, Nueva York, suena difícil de creer para la mayoría. Pero cuando conoces la historia y te pones en su piel, todo empieza a tener mucho más sentido.
La versión corta es esta: este legendario caddie está esta semana en el DICK’S Open del PGA TOUR Champions, pero no como el que lleva la bolsa… sino como el que va a jugar.
“Era sábado por la tarde, mi esposa y yo estábamos en casa preparándonos para ir a una boda, y de repente sonó el teléfono”, contó Sanders, originario de Baton Rouge, Luisiana. “Algo dentro de mí me dijo que mirara quién llamaba”.
La llamada era nada menos que de John Karedes, el director del torneo DICK’S Open.

“Cuando contesté, John se echó a reír y me dijo que le alegraba que hubiera respondido, porque no quería que su mensaje quedara grabado en el buzón de voz”, recordó Sanders. “Me dijo que esta era la llamada oficial, y me felicitó por haber conseguido un lugar en el torneo de esta semana”.
Todavía con Karedes al teléfono, Derek fue directo a donde su esposa, Shanna, seguía arreglándose. Puso la llamada en altavoz y le pidió a John que repitiera la noticia para que ella también la escuchara.
“Hasta ella se emocionó y se le escaparon unas lágrimas”, dijo Sanders. “Y bueno, aquí estoy”.
Y es que, con la vida tan intensa y llena de historias que ha tenido este hombre —que ha estado por todos lados y ha pasado por todo tipo de cosas— la emoción era más que justificada.
Todo empezó en 1989, cuando Sanders decidió que “la escuela no era lo suyo” y se puso a trabajar como asistente de golf en Montgomery, Alabama, junto a Phillip Hancock, quien años atrás había ganado el Hall of Fame Classic en Pinehurst No. 2.
Pasó allí unos años, y como buen jugador que era, decidió volver a estudiar un poco para ver si conseguía alguna oportunidad de jugar profesionalmente.
Entre idas y venidas entre estudios y trabajos, Derek conoció a Shanna, quien más tarde se convertiría en su esposa. Ella se graduó en la Universidad de Nueva Orleans en 1992 y la Fuerza Aérea la contrató para trabajar en la Base Aérea MacDill en Tampa, en el área de hotelería y turismo.
Así que Derek se mudó con ella y encontró trabajo como pro de golf en el Innisbrook Resort, bajo las órdenes de Jay Overton.
En 1994, mientras estaba en Innisbrook, le invitaron a jugar una ronda con los golfistas del PGA TOUR John Huston y Brian Claar. A Claar le gustó tanto cómo jugaba Sanders que al día siguiente le ofreció trabajo como su caddie.
“Le dije a Brian que le agradecía la oferta, pero que no tenía ni idea de cómo ser caddie”, recordó Sanders. “Él me dijo que no importaba, que yo sabía de golf y jugaba bien. Le dije que antes de decidir, quería hablar con mi jefe, Jay Overton”.
Overton lo animó a intentarlo un par de semanas y le aseguró que su trabajo en Innisbrook seguiría ahí si no funcionaba.
El lunes siguiente, Derek empezó como caddie de Claar… ¡en Hawái, nada menos!
“Lo primero que hice fue llamar a mi papá y decirle que me iba a Hawái”, contó entre risas. “Estuve dos semanas y después llamé a Jay para decirle que no iba a volver. Y él, sin sorprenderse, me dijo: ‘Ya lo sabíamos todos’. Y así empezó mi carrera como caddie”.
