JJ Spaun gana el US Open. Jon Rahm finaliza en séptimo lugar

Allí estaba JJ Spaun. A 19 metros de distancia de la gloria… no de un hoyo cualquiera, sino de un sueño que llevaba tiempo persiguiendo. Un sueño que, hace un año, parecía más una ilusión que una posibilidad real. Y que, apenas nueve hoyos antes, parecía haberse esfumado .

Tres meses antes, en una situación muy parecida, su bola se quedó corta, justo en el momento clave del THE PLAYERS Championship. Fue un «casi» que dolió. Una de esas oportunidades que te rondan la cabeza más de una noche.

Pero esta vez fue distinto. En uno de los campos más icónicos del golf, donde la historia se escribe con tensión y gloria a partes iguales, Spaun vio cómo su bola rodaba… y rodaba… y sí: ¡entró!

No fue su mejor ronda. Ni la más brillante. Pero sí fue la más valiente. Porque más que habilidad, lo que se necesitaba ese día era aguante. Spaun no ganó solo con técnica, sino con carácter, cabeza fría y corazón caliente.

Y así, con un putt de 19 metros desafió las estadísticas y la lógica, JJ Spaun firmó una página dorada en su carrera y levantó el trofeo del US Open.Un golpe, un sueño, un campeón.

¿JJ Spaun? Él mismo no creía que esto pudiera pasar. A sus 34 años, ni siquiera estaba seguro de ser “tan bueno”. Así que si tú también lo dudaste en algún momento… tranquilo, estás perdonado.

«Jamás supe lo bueno que podía ser», confesó Spaun con la sinceridad de quien acaba de vivir algo increíble.

Pero ahora lo sabe. Y nosotros también. Porque hay que ser muy bueno —y tener nervios de acero— para lo que hizo en Oakmont.

Después de una primera vuelta de 40 golpes que parecía sacada de una pesadilla, Spaun apretó los dientes, se sacudió el mal día de encima y firmó una segunda vuelta de 32 que fue puro coraje. Fue una remontada digna de película, una auténtica batalla ganada más por tenacidad que por técnica.

Y ahí estaba, en el green del hoyo 18, sabiendo que con dos putts bastaba para coronarse. Pero no necesitó dos. Solo uno. Porque cuando estás tocado por la épica, no se negocia con el destino.

Terminó con 1 bajo par. El único jugador que logró domar Oakmont en cuatro rondas durísimas. Detrás, Robert MacIntyre terminó a un solo golpe, con +1, como fiel testigo de la gesta.

En cuanto a la representación española esta fué discreta , ya que Jon Rahm pese a tener opciones el primer día, firmó dos malas actuaciones el segundo y tercero, que le dejó fuera de cualquier lucha. El último día con un 67 le impulsó hasta la séptima posición. Josele Ballester, no tuvo ninguna posibilidad desde la primera jornada, y no pudo pasar el corte.