
En el golf no hay nada que te meta más presión que jugarte la tarjeta, el sueldo y, en parte, tu carrera.
El Genesis Championship del mes pasado en Corea del Sur era la última oportunidad para que los jugadores del DP World Tour sumaran los puntos que necesitaban para mantener sus derechos de juego en 2026.
Al final de la semana, solo los 115 mejores de la Carrera a Dubái conservarían la categoría diez, lo que les permite montar un calendario con casi todos los torneos del DP World Tour.
Tuvimos acceso exclusivo a lo que pasaba detrás de escena con tres jugadores que estaban en esa misma situación en All to Play For.
David Micheluzzi llegó a la semana en el puesto 108 del ranking. Aunque estaba relativamente tranquilo, reconoció que había pasado noches sin dormir antes del cierre de la temporada.

“Hay cosas de las que uno se pierde, pero estoy dispuesto a hacerlo; llevo prácticamente toda mi vida trabajando para estar aquí”, dijo el australiano.
“Tienes que salir cada semana a jugar tu mejor golf y, cuando no te sale perfecto, competir en campos exigentes contra jugadores top se vuelve durísimo”.
Yannik Paul, por su parte, llegó a Cheonan siendo el número 116. Ganador en el DP World Tour y a punto de entrar en el equipo de la Ryder Cup en 2023, se encontraba en un terreno al que no estaba acostumbrado.
“Te puedes enfadar si siempre esperas que todo sea perfecto, pero en el golf no existe la vuelta ideal”, comentó.
“Además, este año me casé, así que también he tenido cosas muy positivas. Estoy muy contento con mi vida. El golf es importante, claro, pero intento verlo todo en conjunto y sigo agradeciendo poder viajar por el mundo haciendo lo que me apasiona.

“Estoy deseando que empiece la semana. Intentaré disfrutar y ver dónde acabo”.
Para Aaron Cockerill, número 117, mantener la calma y poner todo en perspectiva también era clave mientras intentaba evitar otro paso por la Escuela de Clasificación, donde consiguió su tarjeta por primera vez en 2019 tras una temporada complicada por una lesión en el hombro.
“La presión de esto, o de simplemente pasar el corte, es probablemente peor que intentar ganar un torneo o quedar bien; es otro tipo de sensación”, explicó. “Juegas peor, te falta confianza. La diferencia entre estar dentro o fuera es muchísimo mayor que entre quedar primero o segundo.
He estado bastante estresado últimamente; normalmente no soy así, pero este año estar en esta situación me ha pasado factura. He intentado de todo, incluso aplicarme un poco de psicología inversa… He pensado demasiado, la verdad. Pero al final soy competitivo, quiero jugar bien y dar mi mejor nivel. Han sido semanas intensas, dándole más vueltas a la cabeza de lo que debería.

Es parte del juego y de la vida: hay momentos buenos y malos. Y aquí estoy; no es donde me gustaría estar, pero es lo que toca. Solo me queda afrontarlo, dejar atrás lo anterior y buscar una buena semana.
Tres jugadores, tres objetivos, tres historias distintas.
¿Habrá celebración? ¿Habrá decepción? ¿O aparecerá un tercero para robarse el protagonismo?
“Es curioso cómo, cuando hay presión, las cosas a veces salen como por arte de magia”.
Esto es On the Bubble. ( La Burbuja)
