
Si alguna vez te has quedado mirando una carta de vinos sin saber qué elegir, o simplemente tienes curiosidad por saber qué hace especial a ciertos vinos, este artículo es para ti. Vamos a recorrer algunos de los vinos más legendarios del planeta, pero sin el rollo snob. Aquí hablamos de vino como lo que es: algo para disfrutar.
Château Pétrus (Pomerol, Francia)

Empecemos fuerte. Este vino de Burdeos es prácticamente una leyenda. Lo curioso es que Pétrus no tiene château (castillo), solo viñedos. Es un vino hecho casi completamente con uva Merlot, lo que lo hace más suave y redondo que otros vinos de Burdeos que usan más Cabernet Sauvignon.
Qué esperar: Es intenso, elegante, con notas de ciruela, trufa y tierra mojada. Tiene una textura aterciopelada que justifica su precio estratosférico.
Historia rápida: Aunque los viñedos existen desde el siglo XVIII, Pétrus no se hizo famoso hasta mediados del siglo XX. La familia Moueix lo convirtió en el vino de culto que es hoy.
Maridaje: Combina de maravilla con carnes rojas, especialmente cordero asado, caza como venado, o quesos curados. También con un buen entrecot a la brasa.
Romanée-Conti (Borgoña, Francia)

Si Pétrus es caro, este vino es directamente inalcanzable para la mayoría. Estamos hablando del vino más caro del mundo. Se produce en una parcela minúscula de apenas 1.8 hectáreas en Borgoña, con uva Pinot Noir.
Qué esperar: Delicadeza extrema, aromas de rosa, cereza, especias y tierra. Es sutil pero complejísimo. Los que lo han probado dicen que es una experiencia casi espiritual.
Historia rápida: El viñedo tiene raíces romanas (de ahí el nombre) y ha pertenecido a príncipes, monjes y nobles. Actualmente lo gestiona el Domaine de la Romanée-Conti desde 1869.
Maridaje: Por su elegancia, va mejor con platos delicados: pato, salmón salvaje, hongos silvestres o ternera. Nada que eclipse su sutileza.
Screaming Eagle (Napa Valley, California)

Ahora nos vamos al Nuevo Mundo. Este Cabernet Sauvignon californiano demostró que Estados Unidos también podía hacer vinos de culto. Se produce en cantidades ridículamente pequeñas, lo que lo hace casi imposible de conseguir.
Qué esperar: Potente, concentrado, con sabores de mora, chocolate negro y vainilla. Es opulento y generoso, muy californiano en su estilo.
Historia rápida: Fundado en 1992 por Jean Phillips, rápidamente se convirtió en el vino americano más codiciado. Una botella puede costar miles de dólares en subasta.
Maridaje: Carnes a la parrilla, costillas con salsa BBQ, hamburguesas gourmet o un buen chuletón. Es un vino que pide comida con carácter.
Vega Sicilia Único (Ribera del Duero, España)

Y aquí tenemos al rey de España. Vega Sicilia es probablemente el vino español más prestigioso, y el Único es su máxima expresión. Se hace principalmente con Tempranillo, pero también lleva algo de Cabernet Sauvignon y otras variedades.
Qué esperar: Elegante, complejo, con notas de frutas maduras, cuero, tabaco y especias. Envejece en barrica durante años (de ahí lo de «Único»).
Historia rápida: La bodega se fundó en 1864 cuando Don Eloy Lecanda plantó viñedos con variedades francesas. Desde entonces ha sido sinónimo de excelencia española.
Maridaje: Lechazo asado, cochinillo, jamón ibérico de bellota, quesos manchegos curados. Todo lo mejor de la gastronomía española.
Sassicaia (Bolgheri, Italia)

Este vino revolucionó Italia. En los años 60, cuando todos pensaban que los grandes vinos italianos solo podían venir de Toscana o Piamonte, Sassicaia apareció como un outsider. Se hace con Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc en la costa toscana.
Qué esperar: Estructura, frescura, notas de grosella, grafito y hierbas mediterráneas. Tiene esa elegancia italiana pero con músculo.
Historia rápida: El marqués Mario Incisa della Rocchetta plantó Cabernet porque le gustaba el Burdeos. Su vino casero acabó convirtiéndose en una leyenda que cambió las reglas del vino italiano.
Maridaje: Osso buco, pasta con ragú de carne, bistecca alla fiorentina, o incluso una buena pizza de calidad con bresaola.
Penfolds Grange (Australia)

Australia también tiene su vino icónico. El Grange es un Shiraz (Syrah) que demostró al mundo que los vinos australianos podían competir con cualquiera.
Qué esperar: Potencia, concentración, sabores de mora, regaliz, chocolate y un toque especiado. Es generoso y cálido, muy australiano.
Historia rápida: Max Schubert lo creó en 1951 inspirándose en los vinos de Burdeos. Al principio sus jefes lo odiaron, pero hoy es un tesoro nacional.
Maridaje: Carne de canguro (si puedes conseguirla), cordero especiado, barbacoa australiana, o un buen estofado contundente.
Consejos finales

No necesitas gastarte una fortuna para disfrutar del buen vino. Muchas de estas bodegas también producen vinos más accesibles que capturan parte de su magia. Lo importante es explorar, probar cosas nuevas y, sobre todo, beber lo que te gusta.
El mejor vino siempre será el que disfrutas en buena compañía, con comida que te gusta, en un momento que recuerdas. Todo lo demás son etiquetas.
¡Salud!
