Pablo Larrazábal intenta poner fin a la racha de cortes fallidos

Pablo Larrazábal volvió a sonreír en el DS Automobiles 83º Open de Italia después de firmar una brillante primera ronda de 66 golpes, cinco bajo par. Y lo hizo sintiendo que había recuperado parte de la esencia del golf que le ha llevado a ganar nueve títulos en el DP World Tour.

«He jugado un golf excelente. Durante los diez primeros hoyos me sentí como el viejo Pablo», explicó el español tras completar una de sus mejores vueltas de los últimos tiempos.

Larrazábal, que está disputando su decimonovena temporada consecutiva en el circuito europeo, llegaba a Italia atravesando una situación poco habitual para él. Encadenaba nueve cortes fallados consecutivos, una racha que comenzó en febrero durante el Magical Kenya Open.

El catalán reconoció que ha pasado momentos difíciles durante estos meses. Uno de los más complicados llegó en el KLM Open, cuando un putt de cuatro golpes terminó afectándole más de lo esperado.

«He trabajado muchísimo estas últimas semanas y meses. Ha habido momentos duros, pero siempre he sentido que el buen juego estaba más cerca de lo que parecía», comentó.

Y esa sensación empezó a hacerse realidad en Italia. Los birdies comenzaron a llegar y, con ellos, también la confianza.

«Cuando empiezas con birdie, birdie, todo se vuelve mucho más sencillo», señaló tras firmar su mejor resultado desde el Campeonato de Baréin de 2025, donde terminó perdiendo en el desempate.

Lo más curioso es que incluso su único bogey del día tuvo un lado positivo.

«Fallé la salida en el hoyo 2, que para mí era el 11, y acabé en un bunker desde donde era muy difícil salvar el par. Hice bogey, pero incluso así me fui satisfecho porque gestioné muy bien la situación», explicó.

Larrazábal destacó especialmente el rendimiento de su juego largo, una de las facetas que más había trabajado durante este periodo complicado.

«Verme llegar a tres bajo par, luego a cuatro, después a cinco, bajar otra vez a cuatro y volver a cinco… después de todos estos meses ha sido una sensación fantástica. Incluso tuve opciones de hacer uno o dos birdies más. Estoy muy orgulloso de mí mismo.»

A sus 43 años y en su torneo número 482 en el DP World Tour, Larrazábal sigue demostrando que la experiencia cuenta. Sin embargo, reconoce que a veces es necesario volver a los orígenes para recuperar sensaciones. Precisamente eso es lo que ha hecho en los últimos meses al reencontrarse con su antiguo entrenador, Román Taya, ex campeón amateur de España, una colaboración que parece estar devolviéndole la confianza y el nivel que le hicieron convertirse en uno de los jugadores más carismáticos y exitosos del circuito europeo.