
En el golf profesional hay dos grandes torneos por equipos que, cada dos años, enfrenta a Europa y Estados Unidos. El masculino, la Ryder Cup, es más antiguo, pero no es la única diferencia si tomamos como referencia el estreno de estas competiciones en España.
Hace más de un cuarto de siglo que la Ryder Cup se disputó en nuestro país y todavía se sigue hablando de ella. Dentro de dos meses se celebrará la primera Solheim Cup en España, que deseamos tenga un éxito parecido en beneficio del golf español, pero… La verdad es que, aunque las comparaciones son odiosas, la Ryder parece imponerse en una evaluación entre ambas competiciones.

Historia. La ventaja de la Ryder es incuestionable por su amplio historial y por el de los jugadores que han participado. Naturalmente, es cuestión de tiempo que la Solheim alcance parecida solera, pero los hechos son los que son.
Circunstancias. También las circunstancias han colaborado a que la Ryder tuviera un mayor énfasis. Tras su concesión a España, hubo un revuelo notable en todo el país para saber dónde se celebraría el torneo, con una quincena de campos presentando sus credenciales, lo que habla del interés suscitado. La Solheim no ha tenido ese llamativo “pre-torneo” que encendiera ilusiones.

Capitanía. Sobra decir que siendo Severiano Ballesteros capitán del equipo europeo, no hay comparación posible entre la Ryder y la Solheim, a pesar del buen palmarés de Suzann Pettersen, la noruega capitana europea, ganadora de dos “majors”.
Españoles en el equipo. Otro de los motivos por los que la Ryder supuso un gran impacto en nuestro país fue la inclusión en el equipo de cinco españoles, incluyendo el capitán y un vice-capitán. En la Solheim, actualmente, sólo Carlota Ciganda tiene cabida en el equipo europeo.

Participantes. De una manera global, también el nombre y el historial de los participantes en la Ryder suponían un mayor atractivo, con cuatro ganadores de “majors” en el bando europeo y seis en el norteamericano. En la competición femenina, los dos bandos se nutren con jugadoras que frecuentan el Circuito Americano, que dominan las jugadoras asiáticas, ausentes en la Solheim. De las clasificadas a día de hoy (sólo dos a través del Circuito Europeo), dos europeas ha ganado un “major” y seis lo han conseguido en el bando americano, dos este mismo año.
Papel contra internet. Curiosamente, las nuevas tecnologías han venido a jugar contra la Solheim. Ahora apenas se hacen publicaciones en papel y todo se arregla por las vías oscuras de internet. La Ryder dispuso de una amplia oferta de ediciones en papel que podía ver todo el mundo, aficionados o no, provocando un eco mayúsculo en diferentes sectores que ayudaron a hacer grande la Ryder.
Sin embargo, la Solheim está recluida en redes y, para saber algo de la prueba, hay que tener interés y “pinchar” específicamente donde corresponda, lo que reduce notablemente su impacto y limita los interesados ocasionales.

Embajadoras. Supongo que por seguir la tendencia de separación de género que vive el país, se ha realizado una amplia campaña de “embajadoras” de la Solheim en la que sólo tienen cabida las mujeres. Los hombres no pueden ser “embajadores” salvo que sean superestrellas mundiales, para aprovechar su nombre mediáticamente. La Ryder no dividió entre unas y otros y se encontró con todo el mundo apoyando un torneo que entusiasmaba.
Ayúdame, ayúdate. Este hecho, que va en las dos direcciones, lo interpretó con acierto la Ryder Cup de 1997. Reconociendo el trabajo de los medios y también sus necesidades, la Ryder procuró que contaran con compensaciones económicas, reconociendo que las empresas periodísticas son igualmente parte del torneo. Si tienen que invertir en desplazamientos, ruedas de prensa, etc…, justo es que reciban alguna compensación.

La Solheim viene marcada por la impersonal tendencia actual de contar con un departamento de prensa que remite las noticias para que los medios las reproduzcan. Interpretan que se les “ofrece contenido” y así justifican una prácticamente nula política de compensaciones publicitarias que ayuden a los medios que, en justa reciprocidad, no crean contenidos diferentes y atractivos. De vez en cuando se convoca una rueda de prensa para publicitar algún acuerdo, pero no se trata de algo con vida (todo lo que se publica repite el mismo texto) sino, simplemente, para justificar el soporte del nuevo colaborador. Si la ayuda no es recíproca…
A todo lo anterior hay que sumar el épico desarrollo y desenlace de un torneo inolvidable para comprender que la Ryder Cup todavía esté viva en la memoria de los españoles, aficionados y menos aficionados. Sería fantástico que la Solheim Cup sobreviviera el próximo cuarto de siglo en el recuerdo de todos, aunque para ello todavía hay que tender algunos puentes. Como reza en Augusta National, lo que no se cuenta, no existe…
