
Shinnecock Hills volvió a demostrar por qué está considerado uno de los campos más exigentes del mundo y, para muchos, fue el gran protagonista del 126º US Open. Sin embargo, cuando todo terminó, el nombre que quedó grabado en la historia fue el de Wyndham Clark.
La USGA siempre busca que el par sea una referencia valiosa en su gran campeonato, y una vez más el campo puso a prueba a los mejores jugadores del mundo. En ese escenario tan exigente, Clark fue el que mejor respondió de principio a fin.
El estadounidense cerró el torneo con un total de 276 golpes, cuatro bajo par, una cifra que refleja perfectamente el nivel de golf que mostró durante toda la semana.
Su dominio fue evidente desde el comienzo. Lideró la clasificación en solitario tras cada una de las cuatro jornadas y fue ampliando poco a poco su ventaja. Terminó la primera ronda con dos golpes de margen, la segunda con cuatro y la tercera con seis.
Aunque finalmente la victoria se decidió por un solo golpe sobre Sam Burns, la realidad es que nadie consiguió darle alcance durante el torneo. Clark siempre tuvo el control de la situación y supo responder cada vez que sus rivales intentaron acercarse.
Por eso, más allá de la diferencia final en la clasificación, su triunfo fue tan sólido como merecido.
La calidad de juego de Wyndham Clark ya quedó demostrada cuando conquistó su primer US Open en Los Angeles Country Club hace tres años, pero también venía dejando señales muy claras en las semanas previas a esta edición del torneo.

Su reciente victoria en la CJ Cup Byron Nelson ya le había asegurado importantes beneficios dentro del PGA Tour, incluyendo el acceso a varios de los torneos más prestigiosos del calendario. Además, gracias a aquel triunfo en el US Open de 2023, ya tenía garantizada su presencia en futuros majors, incluido el Open Championship.
Con esta nueva victoria, el estadounidense de 32 años amplía todavía más sus privilegios. Como campeón del US Open, tendrá exención para jugar en el PGA Tour hasta 2031. También contará con plaza asegurada en el propio US Open durante los próximos diez años, hasta 2036, y dispondrá de acceso directo a los otros tres grandes torneos durante los próximos cinco años.
A todo ello se suma su clasificación para la próxima edición de The Players Championship, un billete que ya había conseguido hace unas semanas gracias a su triunfo en TPC Craig Ranch.

Pero Clark no fue el único que salió reforzado de Shinnecock Hills. Como es tradición, el Augusta National invita a los cuatro mejores clasificados de los majors que no organiza para disputar el Masters del año siguiente. Gracias a sus actuaciones en este US Open, tanto Tom Kim, tercero, como Keith Mitchell, cuarto empatado, consiguieron una valiosa invitación para el Masters de 2027, un torneo para el que todavía no estaban clasificados.
Además, la USGA concede automáticamente una plaza para el US Open del año siguiente a todos los jugadores que terminan entre los diez primeros. En ese grupo, además de Kim y Mitchell, también aparecen Joaquín Niemann y Sam Stevens, ambos empatados en la séptima posición.

Con el US Open ya concluido, el calendario de majors de 2026 entra en su recta final. Solo queda por disputarse el Open Championship, que tendrá lugar en Royal Birkdale. Mientras tanto, varias plazas para ese torneo ya han comenzado a definirse, incluida una de las más prestigiosas, la reservada al campeón del Amateur Británico.
