Jon Rahm presenta candidatura al oro en Paris 2024

El español se encuentra empatado con Xander Schauffele, ganador de la medalla de oro en Tokio 2020

. Nueve jugadores están separados únicamente por cuatro golpes, una diferencia exigua que empapa la última ronda de espectáculo e incertidumbre

. David Puig parte desde el puesto 23 a falta de 18 hoyos para la conclusión

Dos jugadores empatados, uno separado por 1 golpe, dos más por 3 y cuatro más por 4. Nueve opciones en total de un conjunto de jugadores con amplias posibilidades de ganar la medalla de oro encabezado por el español Jon Rahm y el norteamericano Xander Scheffele.

La ronda final del torneo de golf masculino se empapa de espectáculo e incertidumbre en el desenlace más incierto de la historia del golf olímpico, un conjunto de emociones que enfrenta, en el último partido, a quien aspira a ganar la medalla de oro que ya tiene el segundo y a quien, en el caso de Jon Rahm, opta a seguir escribiendo de su puño y letra la historia del golf español, europeo y mundial.

La denominada jornada de movimiento se cumplió a rajatabla en París, donde el proceso de selección natural que caracteriza el desarrollo de un torneo de golf se puso de manifiesto con toda su crudeza.

Hubo satisfacción a manos llenas para los que consiguieron mantener o remontar, caso sobre todo de Rahm, Schauffele, Fleetwood o Matsuyama, metidos de lleno en la gran batalla. Su alegría, en la vorágine de montaña rusa que se convirtió la ronda desde el primer momento, con continuos cambios de liderato a cada hoyo, contrastó con la decepción y ansiedad de quienes se descolgaron de manera inexorable, resignados a protagonizar una proeza futura para colgarse una medalla al cuello.
 
“Va a ser muy difícil”, declaraba Jon Rahm con la sinceridad que le caracteriza tras una batalla cruenta por alcanzar un merecido liderato. El jugador español, protagonista de un buen debut y una mejoría en la segunda ronda, consolidó su juego al alza exhibiendo máxima confianza.
 
A excepción de un bogey en hoyo 8 -maldito, es el único punto del recorrido donde no ha obtenido ni siquiera el par por el momento- y otro error en el 15, todas las acciones de Jon Rahm estuvieron caracterizadas por la máxima eficacia, salvando las pocas situaciones comprometidas que generaba su juego y aprovechando de manera maravillosa la innata calidad que le lleva a ser considerado como uno de los grandes del golf en el mundo.
 
“Hay que hacer birdies, no vale con uno o dos bajo en la última ronda”, vaticinaba Jon Rahm tras haber completado una vuelta solidísima donde el espectáculo emanó de manera natural del talento que lleva dentro.

 

David Puig, de nuevo bajo par
 
Eclipsado por el magnetismo acaparador de Jon Rahm, David Puig también dio motivos para monopolizar protagonismo. Se trataba, como manifestó el barcelonés en la ronda previa, de arriesgar, de forzar situaciones para remontar. La valiente actitud generó réditos muy positivos en la primera parte del recorrido, donde un espectacular eagle en el hoyo 3 y un birdie en el 6 situaron a Puig en las proximidades del Top 10.
 
No obstante, su audaz remontada requería de más aciertos que sin embargo no llegaron, un transcurrir por el campo ortodoxo, atado al par de cada hoyo, que no restaba pero que se mostraba poco efectivo cuando de lo que se trata es de seguir ascendiendo posiciones en un torneo donde los competidores, a brazo partido, forman parte mayoritaria de un festival de birdies.

Fuente: R.F.E.G.