Tiger Woods no descarta volver al Masters.

Tiger Woods no cerró la puerta a jugar el Masters dentro de un par de meses, aunque ahora mismo su vida gira alrededor de casi todo… menos del golf.

El propio Woods dejó claro que su futuro como jugador sigue siendo una incógnita. Viene de pasar por su séptima operación de espalda, en la que le reemplazaron un disco, y todavía no sabe cuándo ni dónde volverá a competir. Esta semana, durante el Genesis Invitational, explicó que está muy ocupado con otros asuntos, sobre todo intentando ayudar a reorganizar el calendario del PGA TOUR.

Eso sí, cuando le preguntaron directamente si el Masters —que empieza el 9 de abril— estaba descartado, su respuesta fue clara y sin rodeos: “No”. Woods jugó allí por última vez en 2024, cuando pasó el corte por 24ª vez seguida, un récord, y recuerda que ha ganado el torneo cinco veces.

Sobre su estado físico, explicó que todavía se está recuperando de la operación de octubre y que no tiene una fecha concreta para volver a jugar. Aunque ya puede pegar golpes completos, no lo hace todos los días ni al nivel que le gustaría. De hecho, bromeó diciendo que nunca había pasado tantas horas trabajando como ahora… pero en salas de reuniones, no en el campo.

Esa falta de tiempo también influye en su decisión sobre ser capitán del equipo de Estados Unidos en la Ryder Cup de 2027 en Irlanda. Ya rechazó el cargo hace dos años porque sentía que no podía hacerlo al 100 %, y sigue sin tenerlo claro. El año pasado, por primera vez en su carrera, no jugó ni un solo torneo, y aunque una lesión en el tendón de Aquiles ya no le frena, reconoce que la espalda aún le da guerra y que, a su edad, todo lleva más tiempo.

“Mi cuerpo ha pasado por mucho”, explicó Woods. “Cada día intento mejorar un poco, ganar fuerza y resistencia, y llegar a un nivel que me permita volver a competir al máximo”.

Ahora mismo, su gran foco está en el futuro del circuito. Forma parte de la junta directiva del PGA TOUR, de su empresa comercial y preside un comité que busca darle una vuelta al modelo de competición. La idea es reducir el número de torneos y hacerlos más importantes, especialmente para los mejores jugadores.

Entre las propuestas que se están estudiando están mover algunos torneos grandes de California a agosto, como parte de los playoffs, y arrancar la temporada con más fuerza alrededor del Super Bowl. Woods confirmó que incluso cambiar de fecha el Genesis Invitational es una opción real.

Además, insistió en la importancia de abrir el camino a las nuevas generaciones. “Tenemos que crear oportunidades para los jóvenes, porque con el tiempo ellos serán los que dominen el golf”, explicó. Para Woods, encontrar ese equilibrio es ahora mismo el gran reto.

En cuanto a la Ryder Cup, todo sigue en pausa. La PGA de Estados Unidos llegó a retrasar la elección del capitán para 2025 esperando una respuesta suya, pero Woods sigue sin tomar una decisión definitiva.

Lo único seguro es que, aunque no se sepa cuándo volverá a competir, Tiger Woods sigue muy presente en el golf… aunque ahora su trabajo esté más en los despachos que en el fairway.

“Me han pedido mi opinión, pero todavía no he tomado una decisión”, explicó Tiger Woods. “Estoy intentando tener claro qué queremos conseguir con el circuito, y eso me lleva muchísimas horas cada día. Quiero saber si de verdad puedo estar a la altura y dedicarle el tiempo que merece nuestro equipo —el de Estados Unidos, los jugadores y todo lo que rodea a la Ryder Cup—”.

Woods está muy ligado a Riviera desde 2017, cuando su empresa empezó a organizar el torneo, y ahora es el anfitrión oficial del evento. También comparte ese papel con Jack Nicklaus en el Memorial Tournament presentado por Workday y con el legado de Arnold Palmer en Bay Hill. Estos tres torneos son especiales dentro del calendario, ya que son los únicos que mantienen un corte tras 36 hoyos.